El éxito de los procesos de enseñanza a nivel escolar depende de una multiplicidad de factores, tales son de carácter social, cultural, organizacional, económicos y políticos, por lo que no es posible afirmar que la mera pasión, entusiasmo y capacidades de un líder, su equipo y docentes, serán de forma exclusiva elementos suficientes para el logro de resultados positivos que impacten positivamente en el funcionamiento de los colegios. Sin embargo, es posible reconocer en quienes han decidido iniciar la ruta del mejoramiento escolar, la existencia de una fuerte convicción, es decir: abrazaron poderosamente la idea de que, [la acción], es la única herramienta que permite movilizar resultados.
La asesoría de aprehende lab focaliza su interés en analizar rigurosamente dicha [acción], porque creemos que en consideración al nivel de intensidad de ésta, son los resultados que los colegios obtienen y, por ende, dicha respuesta determina la idea de cambio que los líderes logran imprimir en sus comunidades, favoreciendo o restringiendo la ruta de mejoramiento que han impulsado, es decir, fortaleciendo o no aquello a lo que los trabajos sobre liderazgo denominan: “visión colectiva”.
En ocasiones, esta [acción] a la que se hace referencia es frenada por una discusión poco oficiosa sobre cómo las dificultades estructurales del sistema escolar impiden el desarrollo adecuado de los diversos proyectos educativos. Nuestro pensamiento, adhiere al trabajo de Mintrop, Ordenes y Madero (2018), sobre la “resolución de problemas para la mejora escolar”, cuyos resultados han sido concluyentes en señalar que “los líderes escolares centran sus esfuerzos en el cumplimiento de las demandas externas por sobre las problemáticas internas de la escuela”.
Estos problemas, impactan profundamente la capacidad de los colegios para alcanzar metas educativas. Generalmente, estas dificultades se encuentran relacionadas con la gestión interna y por su naturaleza de “cotidianos” y no “estructurales”, está en manos de los líderes escolares tomar [acción] para resolverlos, asumiendo el desafío de diseñar planes de mejoramiento, impulsar el uso de datos para la toma de decisiones, instalar herramientas de monitoreo eficaces y propiciar la formación y organización de sus equipos.
"La experiencia nos ha permitido identificar los siguientes nudos como grandes obstaculizadores de una convivencia escolar saludable"
La fragilidad de la evidencia documental en situaciones de crisis, en el momento del conflicto, la urgencia por "apagar el incendio" lleva a que los registros (actas, bitácoras) se redacten de forma incompleta, emotiva o imprecisa. Esto termina impactando en una toma de decisiones en base a intuiciones o a la experiencia inmediata, sin un análisis riguroso, lo que impacta en la forma en la que el conflicto se resolverá y la satisfacción de los involucrados.
Ausencia de metodologías indagatorias en los equipos formativos. Los docentes e inspectores están formados para educar, no para investigar. Carecen de herramientas técnicas para realizar entrevistas que no sean sugestivas o para separar hechos de interpretaciones. Esto se alinea con la brecha significativa en la formación de equipos directivos para abordar problemas cotidianos de forma estratégica que ya habías detectado.
La gestión reactiva ("salir del paso") por sobre el aprendizaje institucional. Los equipos resuelven para cerrar el caso rápido ante la presión de la familia o la autoridad, desarrollando soluciones intuitivas para "resolver en el momento", de forma poco sistemática. Esto impide que la escuela "aprehenda" de sus propios errores, repitiendo fallos de procedimientos una y otra vez.
Nuestra asesoría transforma el "caso cerrado" en un activo de conocimiento, mediante el análisis retrospectivo, rompiendo el ciclo de la improvisación.
Desconexión entre la "visión colectiva" y la ejecución administrativa. Existe una dificultad estructural donde la atención de los líderes es capturada por las demandas externas (miedo a la multa), desplazando la atención sobre los problemas de práctica internos que demandan un mejoramiento focalizado en la interacción de los diferentes actores de la comunidad escolar.
Nuestros servicios se construyen a partir del siguiente espíritu: ofrecemos un acompañamiento efectivo, con un diagnóstico claro, que prioriza los desafíos institucionales y los resuelve mediante la acción colaborativa, implicándonos con las comunidades escolares para encontrar las respuestas que necesitan en el desafío de mejorar la convivencia escolar.
Cada colegio posee un abanico diverso de realidades e historias que la caracterizan culturalmente; la visión de aquellas familias y estudiantes que sueñan con un futuro mejor, de docentes que se entregan día a día al ejercicio pedagógico, y de líderes que buscan nuevas formas de transformar sus comunidades. La asesoría de aprehende lab reconoce el trabajo que implica movilizar el cambio en las organizaciones educativas, por lo que su objetivo es ser un catalizador de los obstaculizadores que obstruyen el logro de resultados positivos en la experiencia educativa.
"Creemos que cada escuela tiene un potencial único que merece ser amplificado, potenciando a sus líderes e inspirando el cambio".